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¿Barcelona está sucia?

‘La Vanguardia’ toma el pulso a la salubridad del espacio público de la ciudad

Óscar Muñoz Barcelona , Luis Benvenuty Barcelona , Lluís Sierra

Barcelona. (Redacción).- Las calles, plazas y parques de Barcelona no están lo limpios que deberían. Así lo creen muchos barceloneses. Los hay que ven la situación mucho más grave ya que, a su juicio, la suciedad en los espacios públicos va en aumento. Otros creen que no hay para tanto, que el aspecto de la ciudad es el mismo e incluso mejor que el de otras de similar tamaño y actividad. ¿Funcionan los servicios de limpieza? ¿Qué responsabilidad tienen los ciudadanos incívicos? Sea como fuere, el asunto no es baladí. Incluso Xavier Trias ha reconocido públicamente que existe un problema y que debe abordarse de manera urgente. El alcalde considera que la recogida de la basura funciona correctamente pero no así las tareas de limpieza.

La Vanguardia comprobó ayer el estado de la cuestión en distintos barrios. Desde Sarrià hasta el Eixample, pasando por Les Corts o Gràcia, la situación es variopinta. Depende del lugar y del momento del día. No es lo mismo una calle recién barrida y regada por una brigada de limpieza, a primera de la tarde, que otra que ha sido ocupada por un grupo de jóvenes que la han llenado de colillas y restos de comida. También debe tenerse en cuenta que la falta de lluvia complica las cosas. La sequía enquista la suciedad, expande los malos olores e incluso contribuye a que haya más roedores en la superficie.

 

En la instantánea, tomada en el barrio de Gràcia, pueden apreciarse cajas diversas dejadas en el suelo y no depositadas en los contenedores correspondientes Llibert Teixidó

Cuando era jefe de la oposición municipal, en febrero del 2008, Trias celebró el pacto sobre el pliego de condiciones de lo que sería la contrata de limpieza 2009-2017. Dijo, entre otras cosas, que era “un gran acuerdo” y que “seré yo quien lo gestione”. Unos años antes, CiU no había apoyado la contrata 1999-2007, que luego se prorrogaría hasta el 2009. La pasada semana, el alcalde decía a LaVanguardia.com que pretende “apretar” a las empresas concesionarias de la limpieza y la recogida de residuos y que éstas “nos dirán que pongamos más dinero, pero como no tenemos más, les exigiremos soluciones para que la ciudad esté más limpia con el mismo coste”.

La actual contrata contó con el voto favorable de todos los grupos municipales salvo el PP, que declaró una “abstención positiva”, casi un visto bueno a la contrata cuya elaboración habían liderado los concejales entonces en el gobierno Imma Mayol (ICV) y Francesc Narváez (PSC). En la preparación intervino Joan Puigdollers (CiU) que ahora será el encargado de “apretar a las concesionarias”, como concejal de Medio Ambiente.

Era y es una contrata cara, aunque el coste por el que se adjudicó (1.994,41 millones de euros) fue algo menor que el precio de salida del concurso. Pero hay que tener presente que esos casi 2.000 millones han de crecer año a año. De hecho, la misma contrata prevé la aplicación del IPC español, y revisiones al alza (hasta un límite del 20%), según se consideren nuevas necesidades y que éstas se vayan cubriendo. En lógica, ha de pasar algo parecido a lo ocurrido con la anterior gran contrata de limpieza, aprobada en tiempos del alcalde Joan Clos. Aquella contrata (1999-2007) se prorrogó hasta el 2009. Se adjudicó por el equivalente a 686 millones pero a lo largo de su vigencia y prórroga hubo revisiones y actualizaciones, de manera que el coste superó los 1.200 millones.
Cuatro empresas son las concesionarias del servicio de recogida y limpieza, y cada una actúa en una amplia zona de la ciudad. En la zona centro (Ciutat Vella, Eixample y Gràcia) opera FCC, por 797,48 millones de euros.

La zona oeste (Sants- Montjuïc, Les Corts, Sarrià-Sant. Gervasi) corresponde a Cespa, por 490,10 millones. La zona norte (Horta- Guinardó y Nous Barris) es para la CLD Servicios Urbanos de Tratamiento de residuos UTE (299,10 millones). La zona este (Sant Andreu, Sant Martí y las playas) es territorio de Urbaser (407,73 millones). El trabajo de estas concesionarias se desarrolla de acuerdo con criterios que varían según barrios y características de las calles y así hay áreas donde se limpia con vehículos recogedores, utilizando también la escoba o la manguera. En zonas determinadas de Ciutat Vella y Sarrià se optó por la recogida puerta a puerta de las bolsas de basuras, mientras en la mayor parte de la ciudad predomina la recogida en contenedores.

Respecto a la anterior contrata, la actual supuso un incremento de la frecuencia media de la limpieza de la vía pública, pasando de 5 a 6 veces por semana. Aumentó notablemente el número de contenedores, que fueron sustituidos por modelos nuevos y más accesibles. También se extendió la recogida comercial, con servicios especiales para restaurantes y fruterías, por ejemplo. Por primera vez, todos los barrios cuentan con contenedores específicos de residuos orgánicos. Otra mejora que se fue aplicando durante los primeros meses fue la incorporación de vehículos menos ruidosos y que circulan con combustibles menos contaminantes o electricidad.

La Vanguardia.com
11-10-2011

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