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Badalona suprime bancos públicos de barrios con alta inmigración para desalojar a inquilinos “molestos”

Badalona: Donde había un banco, ahora nada
L’Hospitalet de Llobregat: Evitar las reuniones molestas para los vecinos
Salt: La excusa de la salud pública
Barcelona: Urbanismo preventivo

Barcelona (Redacción).- Urbanismo preventivo. No es este un término ajeno a ningún alcalde. Se trata de hacer actuaciones urbanísticas para evitar que ciudadanos que normalmente utilizarían un espacio determinado se vean excluidos de él. Intervenciones que van dirigidas a evitar el asentamiento en la calle de indigentes o toxicómanos que se pinchan en la calle, o en otros casos para acabar con alborotos o reuniones callejeras nocturnas.

A estas circunstancias aluden ahora los alcaldes que han decidido actuar quitando bancos o cerrando fuentes públicas. Desde el polémico Xavier García Albiol (del PP) hasta la socialista Núria Marín o Jaume Torremadé (CiU). Sin distinción, todos aducen que los mueven las quejas de los vecinos. En común, los tres municipios tienen altos porcentajes de inmigración en algunos barrios. En Badalona, Albiol –significado por vincular inmigración y delincuencia– ha decidido sacar los bancos del barrio de la Salut porque sus inquilinos habituales “molestaban” y eliminar fuentes que, según la versión consistorial, servían para que los pobres se lavaran y se abastecieran de agua. En Salt se han cerrado los grifos públicos. La excusa oficial es el mosquito tigre… No obstante, en el Ayuntamiento reconocen que con el cierre de fuentes se impide que se formen en torno a ellas concentraciones de gente sin recursos, que aprovechaban las noches para cargar garrafas. En l’Hospitalet, con la eliminación de los bancos o su sustitución por sillas (algo que también se hace en Barcelona), se busca evitar reuniones nocturnas, motivo de denuncias de los vecinos.Badalona: Donde había un banco, ahora nada
En la plaza donde desembocan las calles General Moragas y Pau Piferrer de la Salut, los vecinos del barrio se sientan ahora en los escalones. Los bancos han desaparecido, igual que la fuente. Todo fuera. El nuevo Ayuntamiento de Badalona, presidido por el Partido Popular, ha decidido resolver de este modo los problemas de convivencia que generaban algunos vecinos del barrio que se entretenían hasta altas horas de la noche sentados en la plaza. Molestaban. La mayoría de ellos eran extranjeros. De igual modo que extranjeros eran quienes utilizaban la fuente que también había en la misma plaza y que también ha desaparecido.

La medida adoptada en la Salut se ha extendido también al barrio de Sant Roc. En total, 34 bancos, según informó ayer el diario El Punt Avui. También aquí la decisión responde al mismo criterio: impedir que la gente se siente y haga jaleo hasta altas horas, aunque el concejal de Vía Pública, Daniel García, matizó ayer que se quitan porque son peligrosos, porque son de hormigón y si vuelcan son un peligro. Otro tanto ha ocurrido con algunas fuentes donde acudían las familias pobres que carecen de agua en sus domicilios a abastecerse o a lavarse. El propio alcalde anunció ayer que se diseñará un nuevo tipo de fuente para impedir que la gente haga un uso inadecuado del equipamiento público.

El ex alcalde de Badalona Jordi Serra criticó esta decisión: “Hay que actuar contra el incivismo, pero no contra el uso público del espacio común de la ciudad”.

De hecho no es la primera vez que el Ayuntamiento adopta una medida así. En el anterior mandato ya se habían desplazado, que no retirado, algunos bancos para evitar este tipo de problemas, y se había hecho a instancias de los vecinos y tras constatar que era imposible conciliar la convivencia. Pero nunca se habían retirado tantos de golpe.

En realidad, los bancos que ahora han desaparecido en la Salut no figuraban en el proyecto original de la obra de remodelación de esta plaza inaugurada el pasado mes de enero. Fueron los vecinos quienes reclamaron un lugar para que se sentaran los abuelos, e incluso el propio PP, aún en la oposición, criticó la ausencia de mobiliario urbano. El Ayuntamiento lo puso antes de las elecciones para acallar las protestas. Luego llegaron los incómodos inquilinos y volvieron las quejas. Ahora ya no habrá ni quejas ni bancos. / Badalona (Redacción)

L’Hospitalet de Llobregat: Evitar las reuniones molestas para los vecinos
Si un banco es conflictivo, principalmente porque sea punto de encuentro de reuniones incívicas o que molesten a los vecinos, en l’Hospitalet se quita o se sustituye. “Se hace de forma aislada, de tanto en tanto, pero se hace. Pero se ha hecho siempre”, explicó ayer la alcaldesa de la ciudad, Nuria Marín. Se quita o se sustituye por sillas individuales, que no fomentan tanto esas posibles reuniones numerosas y que en los últimos años también han proliferado en la segunda ciudad de Catalunya. “Una ciudad es algo vivo, por eso hay que estar atento a todo lo que sucede y poner soluciones. Pero eso es algo que hacemos nosotros y muchos ayuntamientos”, añadió.Según Marín, es el urbanismo al servicio de fomentar la buena convivencia, que no consiste sólo en quitar o poner bancos, sino que entran también medidas como agrupar los contenedores para facilitar su uso, llenar la ciudad de papeleras para que las excusas por tirar un papel al suelo desaparezcan, aumentar la iluminación, peatonalizar calles o, incluso, eliminar algunas zonas de setos o arbustos… “Para ganar visibilidad y aumentar la sensación de seguridad, para que no quede un espacio cerrado, aislado”, añade. Hace poco, en una pista de baloncesto de la ciudad –en la calle Granada– se instaló suelo de caucho para amortiguar el ruido de la pelota. “Siempre se van buscando soluciones a posibles problemas, por eso la importancia de estar siempre atento, para solucionarlos antes de que surjan y actuar si se están dando”, insistió.En el caso de esta población, no se produce ninguna problemática con las fuentes –no se ha cerrado ninguna– y, en cuanto a los bancos, los problemas se limitan a reuniones de grupos molestas para los vecinos –o potencialmente molestas–, que no están relacionadas con la mendicidad. “De todas formas, se quita algún banco de forma esporádica, para moverlo o sustituirlo por sillas. En algunos casos hemos visto que dos o tres bancos juntos daban más problemas que estando más separados entre ellos. Otra cosa sería quitar los de un barrio entero… Entonces, las personas mayores, o no tan mayores, que se quieran sentar a descansar, ¿no van a poder hacerlo?”, pregunta Marín. “Lo que tampoco puedes hacer es eliminarlos todos. Hay un tipo de banco sin respaldo que evita que la gente se pueda subir a ellos y no atrae a grupos tan numerosos. Las personas mayores prefieren bancos con respaldo y son usuarios muy importantes de esos bancos”, añade. Un buen uso del mobiliario urbano se puede garantizar de otra forma, antes de llegar a medidas drásticas. “Se puede quitar de forma aislada alguno, para ayudar a solucionar un conflicto, pero no quitarlos todos. ¿Y el resto de los ciudadanos?”, se pregunta Marín. / Raúl Montilla

Salt: La excusa dela salud pública
La mayoría de las fuentes que hay en el municipio de Salt han dejado de manar. La culpa la tiene el mosquito tigre, que aprovecha las aguas estancadas para criar, pero también las quejas ciudadanas ante las largas colas de vecinos cargados con garrafas que desde hacía un tiempo se formaban delante de algunos manantiales urbanos, tal como informó el programa 8 al dia de 8tv. Según fuentes vecinales, algunos incluso aprovechaban para lavarse la cara, los pies o la cabeza, “lo que daba una mala imagen”. Por estos motivos, desde hace tres o cuatro meses el Consistorio ha cerrado el agua para 26 de las 30 fuentes del término municipal, de modo que únicamente funcionan las cuatro ubicadas en el Barri Vell y en el Pla dels Socs, una zona de descanso alejada del núcleo urbano.

El concejal de Servicios Urbanos del Ayuntamiento de Salt, Josep Valentí, argumenta que el principal motivo que les ha llevado a tomar esta decisión es sanitario. “Sanidad nos alertó de la posibilidad de que el mosquito tigre criase en los charcos que se formaban y no nos queríamos exponer a eso”, afirma. Otro argumento que esgrime es el coste que tiene para el Consistorio el despilfarro de tanta agua, ya que algunas fuentes están manando las 24 horas al día. Asegura que algunas de las personas que acudían a por agua trucaban el pulsador, de modo que la fuente expulsaba agua toda la noche. También han tenido mucho que ver en la decisión del Consistorio las quejas de algunos vecinos ante las concentraciones que se formaban en algunas zonas. “A partir de las siete u ocho de la tarde se han llegado a concentrar hasta una quincena de personas”, explica Valentí. En ocasiones, estas concentraciones han acabado en pelea. Fernando, uno de los agentes cívicos contratados por el Ayuntamiento, explica que ha tenido que separar a grupos de individuos que se habían enzarzado en una discusión por no querer esperar su turno.

La mayoría de los que iban a por agua es gente sin recursos, sin suministro, así como ocupantes de los muchos pisos que han acabado siendo propiedad del banco. Se calcula que en el municipio puede haber unos 800 pisos vacíos, la mayoría propiedad de las entidades bancarias. Helena, una joven rumana que desde hace seis años reside en Salt, ha presenciado, sobre todo por la noche, a personas cargadas con botellas y garrafas frente a la fuente de la plaza del Mercat, una de las más concurridas. “Algunos ocupan viviendas ilegalmente e incluso me han llegado a pedir agua para fregar o cocinar”, afirma.

Muchos ciudadanos aprueban la medida. “Sólo faltaría que el Ayuntamiento pagara la factura del agua a todo el mundo”, afirma un vecino que regenta un comercio cerca de la plaza del Mercat. La medida del Consistorio no es permanente y en los próximos meses podría reabrir paulatinamente todas las fuentes. / Sílvia Oller

Barcelona: Urbanismo preventivo
Dejando de lado las consideraciones sobre cuáles son sus propósitos respecto a la población inmigrante, García Albiol no ha descubierto la sopa de ajos. El alcalde de Badalona no hecho nada que otros tantos alcaldes –de todos los colores políticos– no hayan practicado en los últimos años en sus respectivos municipios. En este sentido, Barcelona es una de las ciudades que con más convicción han abrazado la causa del llamado urbanismo preventivo. Desde hace muchos años, en la mayoría de las reformas que se llevan a cabo en calles, plazas o parques de la capital catalana se tienen muy en cuenta criterios disuasorios de la inseguridad y el incivismo que afectan a la iluminación, el mobiliario urbano o la propia configuración del espacio público.Muchos bancos, que acababan utilizándose como camas, han sido sustituidos por asientos individuales, como en el dormitorio de la plaza Urquinaona. También se eliminan escalones que acogen botellones, picnics o mercadillos de la droga. El ejemplo más conocido de esta forma de evitar la privatización de un lugar concreto por grupos molestos es la reciente reforma de la plaza Orwell, más conocida –por razones obvias– como plaza del tripi, donde las concurridas escaleras fueron reemplazadas por una rampa.Otras actuaciones van encaminadas a eliminar rincones de difícil acceso –escondites como los de la antigua plaza Castella, en el Raval–, e incluso en el diseño de las nuevas áreas de juegos infantiles se tiene en cuenta el uso inapropiado que algunos hacen. Y siempre queda la opción del vallado –plaza Vila de Madrid– o del cierre nocturno mediante rejas –mercado de la Boqueria–, aunque la garantía total de éxito no existe. / Ramon Suñé

La vanguardia.com
15-09-2011

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