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Barcelona gastará hasta el 2014 casi ocho millones de euros en limpiar grafitis

Las pintadas proliferan a causa de las protestas y manifestaciones en la calle
Silvia Angulo

Los grafitis salen caros. La factura que dejan estas pintadas en las paredes de la ciudad no es barata y la lucha es constante y minuciosa. Barcelona gastará hasta el 2014 casi ocho millones de euros en su limpieza. El Ayuntamiento está licitando una nueva contrata para borrar la huella de tags, pegatinas y grafitis. No se trata de los murales artísticos que se ejecutan en superficies preparadas y con autorización, sino los que se dibujan sin permiso y de forma más o menos furtiva en fachadas públicas y privadas.

La intención es acabar, en la medida de lo posible, con el continuado ensuciamiento de algunas paredes en las que proliferan pintadas, además del uso abusivo e indiscriminado de carteles que se utilizan para dar a conocer todo tipo de propuestas o mensajes.

En estos últimos meses, el número de grafitis ha aumentado a causa de las manifestaciones y protestas que diariamente se producen en la vía pública. La mayor parte se concentran en las zonas más transitadas, según explica el concejal de Medio Ambiente, Joan Puigdollers, “por lo que se intenta actuar con rapidez en el caso de que estas sean ofensivas”. 

Barcelona gastará hasta el 2014 casi ocho millones de euros en limpiar grafitis

El Ayuntamiento de Barcelona dispone de un servicio especializado que limpia las pintadas de las fachadas municipales y también privadas Ana Jiménez

Al incremento del malestar en la vía pública se suma, además, que durante los meses de verano se registra habitualmente un repunte de la actividad de los amigos del aerosol en las calles de determinadas zonas de la ciudad.

A pesar de este incremento del “incivismo y vandalismo”, en palabras de Puigdollers, la inversión se reducirá un 3% respecto a años anteriores debido a la situación de las arcas municipales y a la contención del gasto. “Pediremos a las empresas que aporten soluciones para evitar que se hagan pintadas, o al menos que resulte más barato y fácil poder sacarlas”, explica el edil.

 
La empresa licitadora deberá limpiar en fachadas de edificios públicos, espacios ajardinados, y también en inmuebles privados de viviendas o comercios en caso de urgencia o acogiéndose a la preservación del paisaje urbano. “En este último caso se solicitará el correspondiente permiso a la comunidad de propietarios”, ex- plica Puigdollers. Están excluidos los monumentos y las escultura, además de diferentes ámbitos como pueden ser el puerto, la Zona Franca, las rondas, cementerios municipales, túneles; o elementos como marquesinas de bus, contenedores y papeleras.

Para actuar de una forma efectiva se han identificado aquellos distritos -Sant Martí, Nou Barris, Sants-Montjuïc, Sant Andreu y Ciutat Vella- y calles prioritarios en cuanto a la limpieza se refiere. Y se llevarán a cabo diferentes planes de choque en el Gòtic, Poble Sec, Raval, el centro de Gràcia y el denominado Quadrat d’Or. De todas estas zonas la que se encuentra más limpia es precisamente esta última.

Las fachadas, sobre todo en lo que hace referencia a paseo de Gràcia, están impolutas. Sólo las persianas -la que desentona es la del local donde estaba la tienda de ropa Shana, que ha cerrado- y el mobiliario urbano se ven afectados por la presencia de los llamados tags. No hay banco del paseo o caseta que no tenga la marca de algún aerosol en su superficie. La Rambla, Via Laietana y ronda Sant Antoni también tienen su particular plan de choque en la lucha contra este fenómeno.

La tarea de borrar grafitis de las paredes ahora corre a cargo de un total de 35 equipos, y este es el número que se piensa mantener en los próximos años. Durante los domingos y festivos se dispondrá de un mínimo de tres brigadas de turno de mañana y tarde y también se prevé que se trabaje por la noche en el caso de necesidad y urgencia.

Uno de los principales criterios de actuación es el de la prontitud en reparar el daño causado a las paredes. Sobre todo, en el caso de las pintadas ofensivas. Así, la pauta es borrar el grafiti, o en ocasiones repintar la superficie, en un plazo no mayor a las 48 horas de haberse hecho. Quienes han estudiado el fenómeno del grafiti coinciden en que los pintores valoran la pervivencia de su obra. Si esta no se mantiene a la vista durante cierto tiempo, el grafitero desiste de volver a pintar en el mismo sitio y busca otro más alejado para expresarse.

Para combatir la suciedad de las paredes y el mobiliario urbano el Ayuntamiento actualiza de forma habitual el llamado “catálogo de tags”. Se trata de un estudio que se ha ido documentando en estos últimos años y al que se añaden las últimas incorporaciones de pintadas que se descubren para que, en el caso de conocer la identidad de los autores del grafiti, se pueda iniciar un expediente sancionador. Las multas pueden llegar hasta los 3.000 euros, pero es muy difícil sorprenderles in fraganti. Normalmente estas acciones se efectúan durante la noche. Más complicado es atrapar a los autores de tags que dejan rápidamente su firma en cualquier banco o pared. Así se explica que las sanciones impuestas desde la entrada en vigor de la ordenanza cívica en enero del 2006 sean poco significativas.

Barcelona también trabaja en la prevención de las pintadas. Desde septiembre del 2010 hasta finales del año pasado se pintaron con un producto químico antiadherente 28.000 elementos urbanos, sobre todo farolas, semáforos y soportes de señales de tráfico. Esta pintura evita que puedan adherirse pegatinas y tintas de rotuladores permanentes.

Además, según datos municipales, el año pasado se limpiaron 424.161 metros cuadrados de paredes, unas 14.000 actuaciones menos que en el 2010. La respuesta está en la presencia de grafitis mucho más grandes relacionados con actos de calle como manifestaciones y protestas. Este tipo de pintadas requiere una actuación en mayor profundidad y de más dedicación. Con todo, en el 2011 se observó también un aumento de los tags.

Por distritos, la zona en la que más metros cuadrados se limpiaron fue Horta-Guinardó (74.692 m2), seguida de Ciutat Vella (65.933 m2) -donde más actuaciones se llevaron a cabo en el conjunto de la ciudad- y Sants-Montjuïc (55.160 m2).

La Vanguardia.com
29 de Mayo 2012

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